El fin de hielo eterno
A más de 5 mil metros de altura se vive un drama ecológico que poes detectan: Los glaciales del Poco de Orizaba desaparecen silenciosamente afectando las formas de vida en los dos estados que lo rodean
En las alturas, a veces visible y otras no, la cumbre del Pico de Orizaba sufre una modificación gradual y al momento, irreversible: la pérdida del hielo que los científicos habían considerado “eterno”.
La montaña, enclavada entre los estados de Puebla y Veracruz ha perdido tres de los cinco glaciares que lo protegían, y con ello se reduce también la posibilidad de abastecer de agua a más de 25 municipios que lo rodean en ambas entidades.
Una de las causas de este perjuicio ambiental -inadvertido durante 23 años para autoridades y la poblaciónes la deforestación que ha devastado uno de los pulmones ecológicos más importantes de la zona, sumado a un calentamiento global, ya advertido por los científicos.
El Pico de Orizaba es considerado como “la fábrica de agua” de toda la región. “Lo que está ocurriendo es que cada vez tenemos menos agua en las tuberías.
“Las autoridades tienen que escarbar más pozos profundos que lleven el líquido necesario, pero al final, y a corto plazo, aunque se hagan pozos no habrá agua”, considera Ricardo Rodríguez Deméneghi, secretario Técnico del Consejo de Desarrollo de Orizaba (Condepico).
Toda el agua que se consume en la región, es agua que se forma en el Pico de Orizaba, se estima que el 80 por ciento del líquido viene del río Jamapa, el cual nace en la montaña y su glaciar se encuentra en peligro de extinción.
Y es que, de los cinco glaciares conocidos, actualmente sólo quedan dos, el Jamapa y Chichimeco.
Para Graciano Illescas Téllez, presidente del Consejo Intermunicipal de Ambientalistas, (CIMA), la pérdida de los glaciares también se debe en gran parte al calentamiento global agudizado en los últimos años, y que se refleja en el cambio climático.
Consideró necesario tomar conciencia del cuidado del medio ambiente, y de la situación que atraviesa la tercera montaña más alta de América del Norte.
Y es que no hay duda que como resultado del calentamiento, agua que antes estaba congelada, ahora se vierte a los mares.
Rodríguez Deméneghi expone que la falta de atención al Citlaltépetl, cerro de La Estrella, como también se le conoce, se evidenció en el censo que realizó la Secretaría en 1985, las autoridades se percataron que el daño que tenía el volcán por la tala inmoderada, era “verdaderamente considerable”.
Aunado al daño “natural” agregan, el daño político ante el cambio de autoridades y la falta de seguimiento de los planes.
Es un hecho que el Pico de Orizaba es actualmente una montaña prioritaria para la conservación del medio ambiente en nuestro ecosistema regional, advierte Rodríguez.
Por ahora, la capacidad del volcán más alto del país para generar agua, depende de las buenas condiciones que permitan la regeneración de los glaciares, y eso sólo se da de forma temporal, ‘cuando el clima lo permite’.
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