5/10/08

Vive México entre dos mundos

Aseguran el Banco Mundial y el FMI que el país cuenta con la distribución del ingreso “más desigual del mundo”; Chocamán es uno de los municipios que enfrenta esta realidad

Manuel Ureste /El Mundo de Córdoba
México 05 de octubre, 2008

En México la verdad se oculta porque parece mentira. Aunque para 60 millones de mexicanos vivir en el umbral que separa la pobreza y la miseria extrema se ha convertido en una realidad cotidiana.

Una realidad a la que el Estado de Veracruz no es ajeno. Así, a tan sólo 20 kilómetros de Córdoba, y a una hora en autobús del turismo de las playas de Boca del Río, municipios como Chocamán lanzan una llamada de auxilio para dotar de recursos a aquellas comunidades que hacen de la dignidad su único medio, y de la esperanza su futuro más incierto.

“Diagnóstico: pobreza” Federico Asensio Corona tiene 86 años y muy poco que echarse a la boca. Viste una camisa amarillenta de manga corta que abrocha hasta el cuello, y mete con escrupuloso cuidado por dentro del pantalón. “Un hombre se viste por los pies”, debe pensar.

Se mantiene lúcido a pesar de la edad, aunque ya no recuerda desde cuándo su poblada cabeza y sus espesas cejas comenzaron a vestir las primeras canas. El paso de los años le tintaron de gris el pensamiento.

Federico estrecha la mano con fuerza. El tacto de sus palmas agrietadas habla de años de trabajo y de campo. Sus uñas están colmadas de tierra, y sus pies destrozados parecen cuestas de piedra llenas de fango. A pesar de todo, él lo intenta. Aún y cuando su débil mirada ya no distingue a quien más le quiso. “Todavía me mantengo fuerte; tengo mucha energía”, afirma sonriente y olvidando por un momento que su esposa ciega está “muy enfermita”, y que la casa carcomida en la que sobreviven quizá no aguante una tormenta más.

“Cuando Diosito lindo le da a uno esta vida...” hay que aceptarla como viene, afirma sin terminar la frase, cabizbajo y resignado a su suerte final, pero manteniendo al frente el orgullo que le brinda la dignidad, aquel que todavía guarda con recelo en su difusa y ya apagada mirada.

La historia de Federico forma parte del “diagnóstico real y fiable” que el Ayuntamiento de Chocamán está elaborando para tratar de dar salida a aquellas situaciones de pobreza extrema que muchas familias de las comunidades colindantes a este municipio viven desde hace generaciones.

Ellos, los ciudadanos, denuncian que son mucho más que una papeleta metida en una urna. Son personas. Así lo reivindica la situación de hombres como Leonardo López, o como Pedro López Vázquez, de 54 y 72 años respectivamente y vecinos de la minúscula colonia de Rincón Pintor, que viven en función de la generosidad del campo y de un raquítico salario de 60 pesos la jornada para mantener a una familia de hasta siete hijos en el caso del primero.

“Sabemos que son muchas las necesidades”, admite de inmediato Octavio Sánchez Eugenio, director de Protección Civil y del servicio de Ecología de la Administración municipal de Chocamán, quien en este sentido hace hincapié en la escasez tanto de recursos materiales, como de financiación para proyectos productivos, así como en los “gravísimos problemas de salud” que padecen los vecinos de comunidades como Tetla, Rincón Pintor, o Matlalapa. Colonias que escupen la verdad de las calles y su miseria, Y que en muchos casos apenas están separadas por unos kilómetros de distancia del paisaje globalizado de Córdoba.

“El objetivo de este Ayuntamiento es obtener los recursos suficientes por parte de las autoridades estatales, federales y locales para poder hacer frente a este boom de la pobreza extrema y canalizar la financiación para las familias más necesitadas”, explica el funcionario, quien no obstante advierte que aunque no se va a excluir a nadie de las ayudas, “la gente tiene que entender que sí existen prioridades”.

Proyectos para la confianza Una de esas prioridades es el caso de Federico y su anciana mujer discapacitada.

Su situación es extrema. Sin una casa que los proteja de las fuertes lluvias, sin un sustento económico, y sin una asistencia sanitaria que les garantice una vida digna, el único recurso al que pueden agarrarse es a la solidaridad de la mano amiga y a los proyectos que recientemente está poniendo en marcha el Ayuntamiento de Chocamán.

“Hasta el momento se han construido siete casas para esos casos extremos.

Y vamos a seguir construyendo más”, explica al respecto el director de Protección Civil, que en este sentido añade que la materialización de estas nuevas viviendas “ha sido fruto de un trabajo en colaboración con agentes municipales y voluntarios de las comunidades rurales. Estamos tratando -reitera- de hacer frente a esta situación para que la gente se sienta con confianza”.

Por el momento, la Administración que dirige el profesor Esteban Escamilla ha destinado en los seis meses que lleva en el Gobierno unos 50 mil pesos para la protección civil de los vecinos de comunidades como las citadas Tetla, Rincón Pintor, o Matlalapa entre otras. Una cifra que se ha visto incrementada notablemente gracias a la solidaridad del pueblo.

“La solidaridad brinda a la gente el apoyo necesario para salir del momento crítico”, indica el funcionario al respecto.

¿Y mi casa? Federico alza la cabeza y pregunta en voz baja a los funcionarios que para cuándo estará lista su nueva casa. Éstos responden que, si la climatología así lo permite, la tendrá en tres días.

El anciano sonríe.

Agradece la visita y alza la mano al cielo mientras pide a Dios que les bendiga y ayude en lo posible. Entra de nuevo en su casa y echa a un lado el trozo de madera putrefacta que lo protege del exterior.

Hoy ha habido suerte.

Algo cuece en el interior de una olla oxidada. Es hora de alimentar lo que aún queda de esperanza.

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