3/1/10

Doble crisis en el IEV: Por Miguel Angel Rueda-ruiz

Filias y Fobias del Poder

... "La otra crisis. La de roces, proteccionismo, rapacerías, caprichitos, estupideces, boberías, necedades, hurtos y hasta pillerías impactan en algunos principios que por ley deben cumplir quienes cobran en el Instituto Electoral Veracruzano"...

Por Miguel Angel Rueda-ruiz

Doble crisis en el IEV

  • Primera llamada para Carolina Viveros

El árbitro oficial en la Sucesión Veracruzana 2010 (S-V10) enfrenta una doble crisis. La que se deriva del incumplimiento de sus responsabilidades formales y la que viene de los comportamientos y roces personales de los integrantes de toda la estructura del IEV encabezada por Carolina Viveros García.

Apenas el 10 de noviembre inicio formalmente el proceso electoral 2009-2010. Son apenas cuatro tareas generales formales que debían cumplirse. En las cuatro hay deficiencias e irregularidades acumulativas que complicarán las funciones de la institución socavando la credibilidad del organismo.

Si a partir del 10 de noviembre puede evaluarse la eficiencia del IEV como árbitro del proceso que tendrá su punto culminante el 4 de julio; desde antes ha trascendido, se palpa y se denunciaron judicialmente los roces, incumplimientos, excesos, proteccionismos y confrontaciones entre los consejeros mismos, con los representantes de partido así como con los funcionarios y trabajadores de la institución.

La operatividad del Instituto Electoral Veracruzano está en embrollos que abren espacios para la revisión de cada una las tareas así como la búsqueda de responsables que confluyen reiteradamente en la misma persona, Carolina Viveros García.

La primera crisis, la formal, la que se comprueba por el mismo calendario electoral y los acuerdos del Consejo General tienen que ver con al menos cuatro rubros.

El primero es el presupuesto inicial de 701 millones 239 mil 857 pesos que instruyó Viveros García a la secretaría general, ajustado a 686 millones 217 mil 956 por el propio Consejo General; reajustado a 614 millones de pesos por el secretario de Finanzas, Salvador Sánchez y aprobado finalmente en el Congreso del Estado por 594 millones 521 mil 788 pesos.

El reajuste de más de cien millones de pesos en relación a la pretensión inicial de la presidenta del IEV traerá consecuencias que, de no operarlas adecuadamente impactarán de lleno en la organización pulcra del proceso electoral.

Se abrirán entonces las puertas y los pretextos para que se cumpla esa hipótesis tan repetida de que el dinero del narco podría infiltrarse en las campañas de los partidos políticos. Quizá hasta en las mismas instituciones electorales.

La crisis formal del IEV también tiene que ver con la eficacia del monitoreo de medios, cuya responsable, la firma de cartón Verificación y Monitoreo de Medios se ganó desde el primer día el rechazo generalizado de los integrantes del Consejo por las inconsistencias documentales, por las incongruencias del reporte así como por carecer de un soporte confiable como empresa.

A estas alturas, pero antes de que inicien las precampañas y que aumenta la carga de información en medios, se sigue revisando la conveniencia de revocar el contrato o al menos imponer una sanción económica que borre la sensación de impunidad y desfachatez con que opera la referida firma.

En el mismo sentido, al IEV se le hizo bolas el engrudo con la integración de un padrón de medios distintos a la radio y la televisión –por fortuna éstas ya están reguladas por el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales- que no acudieron porque no supieron o no les interesa aportar sus datos y cumplir con ese requisito fundamental para la contratación durante el proceso electoral.

De al menos 200 medios digitales e impresos –diarios y revistas- sólo 68 acudieron en tiempo y forma a la convocatoria del organismo. A botepronto, Carolina Viveros sugiere que en enero debe abrirse una segunda convocatoria como ocurrió en 2007. Viene de nuevo la improvisación, las actuaciones arbitrarias, la laxitud en el cumplimiento de las normas.

En una palabra, las tareas que ya deben estar operando como engranes de reloj para estar en tiempo y dispuesto para cumplir el resto de las obligaciones, esas tareas iniciales siguen causando dolor de cabeza.

La cuarta responsabilidad de acuerdo al calendario para la preparación, organización, desarrollo y vigilancia del proceso electoral es la integración de los consejos distritales y municipales. Los primeros deben estar conformados a más tardar el 28 de febrero y los segundos el 31 de marzo.

Al menos seis mil personas presentaron su solicitud para conformar estas instancias electorales. Para los panistas hay “sospechosismo” de que al menos el 80 por ciento están vinculados de alguna manera al Partido Revolucionario Institucional.

De esta manera, con presupuesto acotado en cien millones de pesos; con Verificación y Monitoreo de Medios S. A de C. V. ineficiente e impune; con apatía de empresas periodísticas para integrarse al padrón, y un “sospechosismo” sobre los consejos distritales y municipales, así van los primeros dos meses de actividades formales en el IEV.

Segunda Crisis

La otra crisis. La de roces, proteccionismo, rapacerías, caprichitos, estupideces, boberías, necedades, hurtos y hasta pillerías impactan en algunos principios que por ley deben cumplir quienes cobran en el Instituto Electoral Veracruzano.

Los comportamientos personales derivados por un amplio menú de razones o pretextos ha hecho que tanto consejeros, como representantes de partido, funcionarios y empleados incumplan con la obligación de darle una imagen profesional, transparente y equilibrada a la institución.

En esta crisis interna hay desde confrontaciones generacionales hasta disputas innecesarias por ligas y visiones políticas, pasando por los celos de las formaciones académicas, pero se rebosa en los intereses personales, en las excentricidades y se descuella en los abusos económicos y la impunidad.

Una ojeada superficial así como las revisiones a fondo muestran un árbitro electoral confrontado en sus relaciones internas, y rebasado en el orden y tareas externas.

Es un lujo innecesario, estéril, mediocre y con visos de ilegalidad mantener un instituto electoral de esta naturaleza en un escenario de crisis económica nacional, de competencia partidista soterrada, de fuerzas ilegales como el narcotráfico tratando de irrumpir en las campañas.

Es un lujo que los veracruzanos no pueden tener. Un organismo electoral donde se pretende la unanimidad en base a la arbitrariedad sin acudir al diálogo y la tolerancia para lograr la cohesión es un ente destinado a sucumbir ante quienes pretenden descarrillar y despeñar los avances democráticos alcanzados en Veracruz.

La SV-10 es un proceso histórico que puede poner en la palestra nacional a quienes en esta participen. Los protagonistas y el árbitro requieren estar a la altura que le reclama el año en que el país celebra el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución.

La SV-10 tendrá que ser arbitrada por una institución libre de sospechas, de atavismos y de confrontaciones y corresponde a la presidenta del organismo Carolina Viveros tomar las acciones y modificar los comportamientos y actitudes que sean necesarios para cumplir con su tarea.

Es ella, la que llegó desde el 21 de octubre de 2005, la que fue reelecta en el cargo, la condiscípula y amiga del gobernador Fidel Herrera, la ex directora de la facultad de derecho, es ella quien tiene sobre sus hombros la responsabilidad de reorientar lo que ocurre en el IEV.

Se está en tiempo para echar mano de ciertas habilidades para responder ante escenarios que serán de constante crisis, para construir acuerdos que le den legalidad y legitimidad al organismo, de otorgar salidas airosas, decorosas, y respetuosas a los momentos álgidos.

El artículo 122 del Código Electoral Veracruzano define que la primera atribución del Presidente del Consejo General es “velar por la unidad y cohesión de los órganos del instituto y coordinar sus actividades”.

Es una atribución que se cumple a medias. Para la jornada del 4 de julio falta buen trecho. Hay tiempo para subsanar deficiencias y alcanzar la eficacia que reclaman los electores. (03-01-10)

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